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Ago22

Al sol de media noche

A veces los peores sitios a las peores horas están llenos de las mejores personas. Un tétrico hotel a medio construir, abandonado a su suerte desde hace décadas en mitad de la sierra y pasada la media noche es casi con toda seguridad uno de los peores sitios a la peor hora. Que nosotros fuésemos las mejores personas o no es una cuestión de importancia menor.

Aprovechando que nuestro satélite se mostraba henchido de luz salimos a robarle horas al día, a desmontar el absurdo de que no se puede hacer fotografía nocturna con luna llena.

¿Que una noche de luna llena se ven menos estrellas? Obvio. Si sabéis el daño que causa la contaminación lumínica de cualquier ciudad por pequeña que sea imaginaos a nuestro pequeño espejo blanco reflejando toda esa luz del Astro Rey. Tampoco es fácil exponer cuando la luz riega la escena haciéndonos confundir las 3:00 de la madrugada con las 14:00 de la tarde. Pero quedan cosas curiosas si intentas mantener la exposición que usarías una noche cerrada.

Nos fuimos, como decía, a rondar un imponente edificio abandonado. Pese a lo fantasmal de su estampa allí lo más extraño que sucede es que parece ser que alguien ha convertido en su hogar parte de la estructura. Aunque ahora que lo pienso, por desgracia, tampoco es tan extraño que exista gente sin hogar cobijada en el primer rincón que encuentra.

Por esto que digo y porque el lugar no es seguro decidimos no entrar, aunque jugar con los flashes por ventanas y puertas hubiese dado mucho juego. No importa, estuvimos cenando por allí y haciendo unos disparos por la zona.

Desde allí seguimos camino de Sierra Baja hasta llegar a la altura de la placa, punto de referencia para el ubriqueño porque es una enorme placa que años atrás hacía las veces de repetidor de señal (eso tengo entendido) y que se distingue fácilmente desde el pueblo pese a su situación en la sierra. El camino hasta allí no está mal pero es de una pendiente infernalmente pronunciada y prolongada.

Por momentos aquello era como caminar por La Luna. Como caminar por La Luna si obviamos la vegetación, los pájaros que sonaban, las cabras sueltas y los senderistas que nos cruzamos bajando. Vamos, que seguramente se parecía a caminar por La Luna una mierda pero me da igual. Se veía todo blanco como en las películas de caminar por La Luna. Basta.

La noche, cerca de las 5:00 de la mañana la acabamos en la Manga de Villaluenga, aunque alguno se empeñase en llamarla “Garganta de Villauenga” toda la noche. La próxima salida nocturna ya tiene localización y casi fecha. ¿algún valiente se suma a la ventura?

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