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Ago15

Perseidas 2016 – Segunda Parte

No íbamos a confiar la suerte a una sola noche y como en el primero de los intentos no conseguimos volver con ninguna estrella fugaz en la tarjeta de memoria decidimos regresar al día siguiente. Salir a fotografiar lluvias de estrellas es una empresa difícil aun cuando las previsiones hablen de cifras cegadoras, de cientos de meteoros por hora. La realidad es más dura y menos espectacular.

Hay una opción que te asegura volver con estrellas fugaces pero que exige un pago que raras veces estoy dispuesto a aceptar.

Si plantas la cámara en un sitio, que para las Perseidas bien podría ser apuntar a unos 20/40 grados a la izquierda de Casiopea y usas el intervalómetro de manera que la cámara empiece a tirar foto tras foto durante varias horas, seguro que lo consigues, vuelves a casa con Perseidas.

¿Cuál es el precio de la captura? El tedio. Hacer eso supone poner el piloto automático en la cámara y esperar sentado detrás o en el coche si, como en nuestro caso, el viento y la temperatura no acompañan. Te pierdes la exploración, caminar de noche bajo la Luna mientras aguanta por encima del horizonte, buscar encuadres, hacer malabarismos para enfocar… te lo pierdes todo.

A estas alturas los más avispados ya habréis detectado que ni pusimos la cámara en piloto automático ni volvimos a casa con una sola Perseida. Tampoco es que me importe mucho, las tengo fotografiadas años atrás.

A cambio de eso encontramos un lugar increíble, de esos que dan miedo, que generan cierta intranquilidad cuando los tienes frente a ti de madrugada, de los que hacen las veces de caja de resonancia que amplifica hasta lo demoníaco el crujir de los árboles maltratados por el viento racheado.

¿Habéis aguantado la mirada a la oscuridad? ¿Os habéis plantado en la entrada de una vieja ermita bombardeada durante la Guerra Civil y habéis permanecido estoicos esperando no escuchar más sonido que el de la cámara diciendo que ya han pasado los treinta segundos de exposición mientras dudabais si cerrar los ojos o no?

No, tampoco cambio eso por una estrella fugaz como el día de antes tampoco cambiaba una noche de risas por una estrella caprichosa.

 

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