Blog

Nov27

The Truth Is Out There

“The truth is out there” o el más castizo “la verdad está ahí fuera” es una máxima que marcó para siempre las conciencias de la gente de mi generación. Mulder y Scully se despojaban de los prejuicios y las leyendas y abordaban sus casos desde la ortodoxia científica a la que obligaba el FBI. Bueno, para qué nos vamos a engañar, Mulder era más soñador.

En cualquier caso, no sé cuántos años después, nosotros, que no somos agentes de ninguna agencia estatal, nos hemos propuesto comprobar en primera persona esas historias de terror que llegan hasta nuestros oídos. El último episodio, éste, en El Coronil.

Si vais a Sevilla por la A-375 a la altura de El Coronil, a mano izquierda, os encontraréis con una construcción que se eleva en una loma, a uno o dos kilómetros del pueblo, junto a la carretera. La vieja construcción es un cortijo abandonado, relativamente grande, con otra pequeña casa a unos metros.

De este lugar habíamos oído infinidad de cosas, ya sabéis, lo típico: “los vecinos no se acercan”, “la gente tiene miedo”, “aquí mataron a no sé quién”… Que el lugar hubiese sido noticia en distintos periódicos e incluso contase con la aparición en un conocido programa de televisión dedicado al misterio aumentó el interés que despertaba en nuestras cámaras.

Antes de pasarnos por allí estuvimos haciendo un poco de trabajo de documentación, más que nada por saber dónde nos metíamos y qué podíamos encontrarnos. En un sitio leímos al familiar de uno de los propietarios del lugar desmentir todas las historias truculentas que circulaban por ahí. Más cuento que misterio. Más fantasmas fuera que dentro.

Rodeamos varias veces el edificio, hicimos fotografías, colocamos linternas en el umbral de la puerta… No vimos ni sentimos ni oímos absolutamente nada fuera de lo normal, de lo que cualquier persona puede oír en el campo o en un lugar que está al lado de un castillo en el que se celebran fiestas (como aquella noche) o de un lugar a unos metros de una carretera muy transitada que cuenta, además, con líneas blancas rayadas para hacer ruido al ser pisadas.

La mejor manera de desmontar una historia es comprobarla por uno mismo. Igual algún día nos encontramos con algo que nos supera, nos chocamos con un muro de hormigón que destroza nuestra capacidad para razonar. Mientras ese día llega seguimos haciendo fotos que cuentan más verdades que cualquier programa de televisión.

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *