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Ago04

Una noche, dos cielos.

Tan solo tuve que girarme. Detrás del puente romano desde el que fotografiamos la otra noche teníamos una pequeña cuesta tras la que se abría un campo regado con varios árboles que nutrían la escena.

Sobre ellos se abría un cielo cubierto que iluminado por las luces de los pueblos cercanos se confundía con una cortina corrida por el viento. Encima de él la gran Bóveda Celeste dejaba ver nuestra Vía Láctea. Lo demás, jugar con luces de distintas temperaturas y el balance de blancos.

¿Se os ocurre mejor manera de pasar la noche?

 

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