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Sep23

Una segunda oportunidad

A veces ocurre que disparas -la cámara- y detienes un tiempo que, yermo ya, duerme el sueño de los condenados para despertar a sus fantasmas años después.

 

Me gusta acompañar mis fotografías de un pequeño texto que las enriquezca más allá de lo que lo hace un breve título que a veces juega al despiste. Deberíais probad, resulta muy gratificante.

Esa fotografía la disparé hace un par de años aquí cerca, en Villaluenga del Rosario, un pequeño pueblo gaditano que pasa por ser el asentado a mayor altura de la provincia, y la revelé ayer. En una tarde de esas en la que acabas tus compromisos, conduces unos kilómetros con la cámara y te paras en algún sitio a esperar que surja la inspiración mientras caminas escudriñando el paisaje a cada paso.

Haces unas cuantas fotos aquí y allá, de manera más o menos improvisada y sin ninguna pretensión. En la pantalla de cámara se ven estupendas pero llegas a casa, las descargas para revelarlas y… a tomar por culo la mitad. Encuadres que no te convencen, una exposición incorrecta, el foco se fue unos metros sin saber por qué… esto os sonará a más de uno.

Lightroom nos deja clasificar los RAW de 0 a 5 estrellas en función de lo que nos de la gana. Podemos complicarlo y poner un 5 a las preview que te emocionen, un 4 a las que lo van a petar en 500px… ¡simplificad!. Poned un 5 a las que vayáis a revelar sí o sí, un 1 a las que, como esta mía, no os convence en el momento por el motivo que sea y borra las que directamente tengas claro que son mierda.

Puede que un RAW no te convenza un día por mil motivos: has pisado la plasta de una vaca mientras hacías la foto, te has peleado con la novia o no das con un revelado que te guste. Todo tiene solución y lo de los revelados es especialmente destacable porque con el paso de las fotos cambiamos nuestras rutinas de revelado incluso sin casi darnos cuenta. Aprendemos nuevas técnicas, mejoramos las que ya tenemos y nos abrazamos a otras por moda. Buscad un RAW que tenga unos años, lo hayáis revelado o no, y volved a meterle mano, seguramente os sorprenda el resultado.

No es que esta fotografía en Villaluenga fuese una mierda hace dos años y ahora sea un fotón, pero entonces la deseché y hoy no me disgusta. Y seguro que se puede mejorar si le echo más tiempo o si la imprimo y la cuelgo de la pared. Todas, absolutamente todas las fotografías, mejoran en papel y colgadas de la pared.

1 Comment

  1. Airam

    “Todas, absolutamente todas las fotografías, mejoran en papel y colgadas de la pared”

    Totalmente de acuerdo

    Y con mucho de lo que dices: mejoramos y cambiamos por eso tampoco conviene deshacerse de todas las fotografías que no nos hagan mucha gracia, con el tiempo puede las veamos de otra manera y como sabemos algo más de retoque las dejemos estupendas.

    Por supuesto las birrias tienen que ir enseguida a la papelera y esas sí que sabemos cuales son 😉

    Un saludo

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