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Mar30

Vía Crucis de Penitencia. Ávila, 2016

No podía dejarlo pasar. Estaba en Ávila y aprovechando que su Semana Santa es de Interés Turístico Internacional no podía dejar pasar la oportunidad de dejarme sorprender por una de las procesiones más sentidas y espectaculares. Que arrancase la procesión a las 5:30 de la madrugada con el mercurio de los termómetros incapaz de subir de los 0 grados era un mal menor.

El Vía Crucis abulense saca a las calles, antes del amanecer, a miles de fieles y curiosos que, ya sea, movidos por la fe o por la plasticidad de un acontecimiento único, caminan en torno a la fastuosa muralla de la ciudad. Todo arranca en la siempre espectacular Catedral de El Salvador, con un pequeño grupo de fieles que va creciendo a lo largo del camino hasta superar los miles.

La estremecedora talla, la del Santísimo Cristo de los Ajusticiados, es del siglo XVI y no deja indiferente a nadie a su paso. Había allí fieles emocionados y penitentes que hicieron el camino descalzos, por calles adoquinadas con temperaturas que rondaban los 0 grados y que a mi, que iba abrigado, me entumecían los dedos de las manos.

Para quienes íbamos con la intención de hacer unas fotos, llamados como dije antes por lo plástico de la procesión y, siempre, desde el respeto a quienes viven con más intensidad el momento, es un espectáculo inefable.

Si ya faltan las palabras para describir con justicia a la ciudad amurallada de Ávila aun faltan más para describir una procesión que recorre los muros iluminados, de madrugada, para dejarse abrazar por las primeras luces del día en el horizonte. El amanecer aquí se convierte en una especie de metáfora que transforma la estación de penitencia en una suerte de camino iniciático.

 

El amanecer aquí se convierte en una especie de metáfora que transforma la estación de penitencia en una suerte de camino iniciático

 

Sobre las fotografías poco más que añadir a lo que veis. Me llevé el trípode porque quería hacer alguna larga exposición aprovechando los parones. En torno a las murallas se colocan 14 grandes cruces de madera simbolizando los catorce estados de penitencia y que sirven de referencia para detenerse y narrar la Pasión y Muerte del Señor. La idea de cargar con el trípode me pareció buena cuando no había metido en la ecuación el frío que haría y la cantidad de gente que me iba a encontrar. Al final casi fue más una carga que una ayuda.

Sin más, os dejo con algunas de las fotografías que me llevé del paseo.

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